POR PABLO GALVÁN.

Si tú eres de esas mujeres que han decidido contratar a un wedding planner para la realización de tu boda, ten en cuenta que el compromiso con que has llegado a la decisión de casarte con tu pareja, ya no sólo será hacia tu futuro esposo, sino también hacia tu planner.

Confiarle la boda de tus sueños a una persona no es tarea fácil. Por mucho que sigas o admires a la persona que diseñará tu evento, siempre existe un recelo de entrada a ceder la batuta de las cosas que dices querer, a las cosas que te dicen ser.

Si escogiste a tu planner con la cabeza fría y mantienes con esta persona la suficiente compatibilidad, pasará poco para que entables una relación de confianza en la que el intercambio de deseos, propuestas, sugerencias y contrapropuestas fluyan sin mayor problema.

El compromiso de tu planner para con ustedes empieza desde la primera cita y en cuanto inicia la planeación de tu boda. Pero no basta que el compromiso fluya en un solo sentido. Para que tu planner pueda darte el resultado que esperas, es muy necesario que pongan de su parte para completar el ciclo: atiende los correos, cumple con las citas, sigue cuidadosamente los pagos y toma las decisiones necesarias que se presenten.

No por ello significa que debas saber a ciencia cierta lo que quieres: es muy válido, e incluso se espera que no domines cada una de las partes que formarán tu boda. Para ello está la figura del wedding planner. Por eso mismo, aprovecha la asesoría que éste pueda brindarte, y cumple en tiempo y forma las tareas asignadas para que tu proceso, lejos de ser tortuoso y desgastante, fluya con toda naturalidad y disfrutes cada una de las etapas de la boda.