Cinturones, carteras, bolsas, chamarras, y artículos de cuero. 

Querétaro cuenta con varios municipios dedicados al arte de la talabartería, por ejemplo Cadereyta, Huimilpan o El Marqués. Pero existe un pueblo artesanal que destaca por este arte. Localizada a tan sólo 25 minutos de la ciudad de Querétaro, se encuentra la comunidad de San Vicente Ferrer. 

Cuenta la historia que San Vicente Ferrer se formó cuando los habitantes de la ex Hacienda del lugar la abandonaron debido a que se inundó en el año de 1943, dando origen a este nuevo asentamiento. En 1979, la talabartería surgió en Querétaro, cuando la familia Briones Valencia regresó después de haber aprendido el oficio en las ciudades de México y Guadalajara, en la década de los sesentas.

Se trabaja la talabartería en talleres compuestos principalmente por familiares. Aproximadamente 20 familias manejan talleres y de 30 a 40 familias tienen tiendas. Los primeros talleres fueron establecidos por el señor Juan Briones en el año de 1969, nueve años después de su regreso a su tierra natal. La piel curtida tiene un proceso largo de más de un mes, ya que primero se conserva en sal, se deja secar, se hidrata, se estira, se pinta y se humea. La mayoría de la piel curtida se compra en el estado de México o en León,
Guanajuato. Para los diseños, ellos mismos se complementan, ya que intercambian sus productos y se brindan oportunidades de trabajo en los talleres y tiendas.

En el centro de esta comunidad se vende de todo tipo de artículos como cinturones, carteras, bolsas, chamarras, de diferentes tamaños y estilos, para todas las edades. Una de las ventajas de este arte en nuestro estado es que la manera en que trabajan la piel sigue siendo muy artesanal, teniendo una calidad excelente y precios muy accesibles.


Te invitamos a conocer este increíble oficio en esta comunidad o en cualquier otro municipio de Querétaro.

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San Vicente Ferrer

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