MANTENIENDO VIVAS LAS TRADICIONES

 

Viajar en Querétaro es encontrarte a cada paso con la tradición. Desde la deliciosa sazón de la Ruta del Sabor, a manos de familias de las comunidades de la Sierra Gorda, hasta la impresionante variedad de artesanías que se elaboran en todo el estado, algunas por generaciones, la tradición está presente en todo Querétaro.

 

Los dos municipios con mayor tradición y arraigo a sus raíces, sin duda son Amealco y Tolimán, donde aún perviven comunidades indígenas que mantienen vivas las tradiciones otomí y chichimeca, visibles en sus festejos, artesanía, cocina y, por supuesto, en el uso de su lengua originaria.

 

                         

 

Amealco

Hoy en día, las muñecas de trapo otomís, elaboradas en el Pueblo Mágico de Amealco, pertenecen al valioso patrimonio cultural del estado y se han convertido en un símbolo de las profundas raíces culturales de los pueblos indígenas del estado.

 

De hecho, este reconocimiento cultural no solo ha vuelto las miradas a esta peculiar artesanía, sino que diversas familias de origen otomí han hecho de esta tradición su principal sustento. La elaboración de estas muñecas ha desempeñado un papel sumamente importante en la enseñanza de los roles sociales y valores de su cultura en las nuevas generaciones desde hace muchísimos años, por lo que haber hecho visibles y haber integrado a estas familias en el desarrollo turístico de Querétaro, han impactado positivamente en la supervivencia de sus tradiciones y en la economía del municipio.

 

La esmerada paciencia y constante trabajo de estas familias de las comunidades de Santiago Mexquititlán y San Ildefonso Tultepec, son, por si fuera poco, una experiencia que te integra como viajero, sobre todo a los amantes de las tradiciones y el turismo rural, pues recorrer los bucólicos paisajes amealcenses, las praderas interminables e internarte en este bello municipio para llegar a las casas talleres donde se elaboran estas peculiares artesanías.

 

La calidez de las personas, los innumerables ejemplares; niños, jóvenes y adultos dedicados a esta tradición que llega a producir hasta 300 mil muñecas al año en todo el municipio, es algo digno de verse y llevarse a casa, tan solo ¡Una parte de la cultura otomí de Querétaro!

 

                       

 

La variedad es sorprendente. Los pueblos indígenas, conscientes también de la época actual, han dado diferentes motivos a estas tradiciones, dándole un toque de “Catrinas”, propio de la celebración del Día de Muertos; o incluso de “Fridas” en honor a la famosa pintora mexicana, pero lo más impactante son los detalles de sus tejidos, herencia de su cultura y que distinguen a estas comunidades.

 

Las mujeres de estos pueblos indígenas aún pueden ser vistas en los caminos de Amealco, en la cabecera de Amealco, e incluso en la ciudad de Querétaro, luciendo sus vestidos típicos, representados en estas muñecas artesanales, lo que mantiene viva la coexistencia de distintas culturas en esta región de Querétaro.

 

¿Sabías que el turismo en el Pueblo Mágico de Amealco se ha duplicado en estos años, gracias al impacto de estas curiosas muñecas otomís? De este tamaño es la importancia de Lele y Donxü, los nombres otomís de las dos principales muñecas artesanales, una originada en Santiago Mexquititlán, la otra de San Ildefonso Tultepec; y aunque solo una ha dado la vuelta al mundo como embajadora del estado de Querétaro, ambas gozan de un valor incalculable en las raíces indígenas de Amealco.

 

                         

 

Tolimán

En otros lares del estado, también se han mantenido vivas las tradiciones de los pueblos indígenas, pero de forma distinta: a través de las celebraciones religiosas.

 

 La UNESCO reconoció, en 2009, al conjunto de celebraciones y ritos religiosos que se siguen realizando en el municipio de Tolimán como Memorias y Tradiciones Vivas Otomí-Chichimecas, quizá el nombramiento más importante para los pueblos y las comunidades indígenas de Querétaro, pues da fe de la importancia de sus antiguas tradiciones al día de hoy.

 

Asistir a estas celebraciones es sumergirse en el fervor religioso, mezcla del sincretismo de la fe católica y los matices prehispánico que sobrevivieron los tiempos. El ‘Levantamiento del Chimal’ es la celebración religiosa más importantes, relacionados con los festejos de la Santa Cruz, a mediados del mes de septiembre, donde acontecen durante tres días, danzas, misas y sobre todo, rituales con marcada influencia prehispánica en las diversas capillas familiares en las comunidades tolimenses, donde agradecen y celebran la memoria de sus ancestros.

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