RESERVA, PREPARA ROPA Y CÁMARA

No hay duda que la naturaleza aún nos da lugares por descubrir. La Sierra Gorda es así. Mientras caminábamos entre amigos, a través de las pequeñas pozas, hundido yo con mis tenis más cómodos (vayan preparad@s), me quedó grabada la palabra “secretos” con la que, sin quererlo, definíamos bien el lugar en el que nos encontrábamos: “uno de los secretos turísticos que tiene Querétaro”.

En un principio, lamenté ir sin expectativas y no llevar ropa adecuada (acuérdense de esto): no hay manera de librar el agua, pero al sumergir tus rodillas, mirar alrededor la vegetación, escuchar las voces de las aves, de todos quienes reservamos este recorrido conversando con nuestra guía y darme cuenta que había olvidado mis pendientes laborales, mi ropa me valió un cacahuate.

                                          

Estábamos en Maconí, una pequeña comunidad en el extenso municipio de Cadereyta, ubicada en una parte de su territorio que ya conecta con la Sierra Gorda, fácilmente distinguible por las innumerables curvas que tienes que sortear para llegar y los paisajes serrados que se abren a cada rato.

Maconí, pese a su lejanía, es un pequeño poblado enclavado entre los cerros que cuenta con una larga tradición minera y un pasaje importante en la historia de Querétaro, pues fue aquí donde tuvo su primera morada queretana de la Virgen de Dolores del Soriano, que hoy se encuentra en su Basílica ubicada en el municipio de Colón. Los datos registran que la imagen religiosa llegó con los dominicos en 1690, pero luego de que los misioneros abandonaran el lugar y los pobladores indígenas quemaran el templo, surge la leyenda en la que esta advocación de la virgen es encontrada intacta entre los escombros y las ruinas. Pocos años más tarde saldría de esta comunidad y continuaría su camino hasta convertirse en el ícono religioso más importante del estado.

                                            

Y así, sin adentrarte aún en este poblado y este importante dato curioso que se esconde, de pronto sales a un costado de la carretera y todo pavimento en busca de aquel “secreto” que acabábamos de descubrir, y que por supuesto, aquí te comparto. Tu necesidad de un entorno natural especial para relajarte y para compartir en Instagram quedará resuelta.

Las reglas son claras. Uso de cubrebocas, distancia, cuidar el entorno y, cosa muy importante, no adentrarse sin guía, pues, así como las rosas y las espinas, las cristalinas pozas en este lugar pueden engañar tu vista. Por eso no te preocupes, los guías son gente de la comunidad que convive a diario con el arroyo y, sin ahondar en la amabilidad, te llevan paso a paso a través de este mágico lugar que atraviesa el Cañón del Caracol, por un costo muy accesible.

                                         

¡ATENCIÓN! Este “secreto” ha sido descubierto. Reserva con anticipación porque muchas personas ya habrán apartado su visita… ah, y ¡ATENCIÓN! Lleva cambio de ropa, al menos de calzado (no chanclas, no descalzo). No es obligación, pero es muuuuuy recomendable. Que conste que aquí lo advertí.

Cuando menos lo esperes estarás, como nosotros en aquella ocasión, sintiendo cada centímetro de agua fría hasta tus muslos, solamente para adentrarte a esta aventura. Esta poza es el primer punto donde sacar tu cámara es obligatorio, antes que se enturbie el agua, antes que descubras que apenas es el principio.

Increíble que en un clima tan agreste como el de Cadereyta, incluso entre la serranía en esta parte de su territorio, se encuentren estos “oasis” verdes, llenos de formas caprichosas, raíces abstractas que se levantan sobre el suelo, de manantiales cristalinos custodiados por la vegetación y los estrechos muros de piedra del cañón.

                                         

 

Aquí te puedes formar en la imaginación tu propia escena de fantasía medieval a la mexicana, o encontrar tus mejores poses y ángulos de cámara para subir tu número de likes en las redes sociales (incluso tu guía puede aconsejarte cómo lograr tus mejores fotos… y sabe lo que dice. ¿Lo imaginas?), siempre (o bueno, casi, casi siempre) bajo la sombra de las hojas de los árboles o de los altos taludes de piedra. Quizás sean los tres kilómetros de distancia con un clima perfecto y gran número de marcos increíbles para tus recuerdos, tus fotos o tus historias. No hay mejor recomendación que conocer el Cañón del Caracol, en Maconí, por tu cuenta.

 

Para reservar tu recorrido, puedes contactar las cuentas de: Turismo Maconí Oficial y Aventuras Maconí, tanto en Facebook e Instagram. Además no olvides seguir las cuentas oficiales de la Secretaría de Turismo del Estado de Querétaro, Asomarte y Querétaro.travel para información extra y descubrir muchos destinos en este maravilloso estado.

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