ROSALÍO SOLANO

La vida lo eligió artífice de la lente, le permitió ser comparado con los mejores fotógrafos del mundo; Glenn Ford lo llamo “Camarógrafo Excepcional”, Manuel Álvarez Bravo lo definió “Fotógrafo Nato”.  La Doña “María Félix” le nombro “El Brujo del Color”. Hoy le homenajeamos como uno de los grandes colaboradores en el arte filmográfico.

 

Rosalío Solano nació el 30 de agosto de 1915 en el Pueblo Mágico de Bernal, donde vivió su infancia y probó los primeros esfuerzos del trabajo. A los 8 años se mudó a la ciudad de Querétaro, y en su adolescencia a la Ciudad de México. En esta ciudad tuvo su primer contacto con el cine, ya que Ramón Peón, Director de cine, lo contrató para barnizar una recamara para la escenografía de la película “Sobre las Olas” (1932); a este trabajo seguirían otros al lado de Guillermo Baqueriza en películas como “La Llorona” (1933), “Una vida por otra” (1932). Al lado de Baqueriza aprendió la creación de imágenes fotográficas.

 

Su trabajo, dedicación y curiosidad le permitieron entrar a las filmaciones cinematográficas, solicitado ser ayudante de cámara, siendo su primera asistencia en la película “La Sandunga” (1937).

 

La vida le tenía preparadas grandes oportunidades, pues a punto de grabarse “Las Adelitas”, de Gabriel Figueroa, el primer asistente de cámara enfermó, permitiendo a Rosalío ocupar este lugar.

 

En 1940 contrae matrimonio con Sofía Aupart González, con quien tuvo 5 hijos: Rosa María, Alejandro, Sofía, Laura y Silvia.

 

En el año de 1943 colaboró con Alex Phillips, a quien consideró su segundo padre, además de su gran maestro y amigo; con él trabajó en “Doña Bárbara” y 15 películas más, en las que destacaban estrellas protagonistas del cine mexicano como Dolores del Río, Andrea Palma y María Félix, quien se dejaba encantar por la cámara de “El Brujo del Color” como ella lo denominó después de reconocer su trabajo en la cinta “La Bandida”. A principios de 1950 hizo su solicitud para cinefotógrafo, adaptándose a lo que filmaba; fue halagado por su pulso para el manejo de la cámara, por su creatividad, por su valentía, pues no temía a las alturas para lograr las mejores tomas. Los géneros fotográficos manejados por Rosalío siempre fueron causa de sorpresa y versatilidad para los admiradores del arte fotográfico.

 

En 40 años filmo 180 películas colaborando con Alejandro Galindo Alcoriza, Alfonso Corona Blake, Alfredo B. Crevenna, Chano Urueta, Fernando y Julián Soler, Gilberto Martínez Solares, Ismael Rodríguez, Miguel Delgado, Roberto Gavaldón, Juan Orol,  realizó siete películas de Mario Moreno “Cantinflas”, Gilberto Gascón, Julio Bracho, Matilde Landeta, de igual manera a Jaime Humberto Hermosillo, José Estrada, Sergio Olhovich y Raúl Araiza y que le correspondieron dos premios Ariel, el primero por  Talpa (1955) y otro por La Pachanga en (1981), obtuvo la Diosa de Plata por Tlayucan (1961) y otra por La Casa que arde de noche (1985). También trabajo para algunos directores estadounidenses como William Witney en Escape de la isla del diablo, y Patrick Garland en La isla en 1974. En 1991 y 1992 se encargó de la fotografía de “Yo, tú y el Otro” con Christian Bach, Omar Fierro y Rogelio Guerra, posteriormente en “Modelo Antiguo” con Silvia Pinal.

 

Sin duda Rosalío Solano “Chalío” es un gran orgullo para Querétaro, recibió la medalla “Salvador Toscano” el 27 de febrero en la Cineteca Nacional a su mérito cinematográfico. Además de haber recibido premios de 2 Arieles, 4 Diosas de Plata, 2 Menhoras, 1 Cuauhtémoc, 5 Onix, 2 Heraldos, Foto placa al Mérito Cinematográfico.

 

          El 20 de marzo de 2007, Rosalío Solano asistió a la XLIX CEREMONIA DE ENTREGA DE LOS ARIELES 2007, que se realizó en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, un evento entusiasta para los productores del cine mexicano, cuya premiación se estableció por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas A. C. por lo que Rosalío Solano recibe Ariel de Oro, máxima presea de la cinematografía nacional por su trayectoria como camarógrafo.

 

Gracias Rosalío, por permitirnos apreciar la vida a través de tu mirada, de tu lente, por llevarnos a vivir miles de aventuras en tus películas, por amar al cine y la fotografía.